Las excavaciones arqueológicas han descubierto enterramientos de incineración, huesos de animales de grandes festines y alineaciones solares cuidadosamente planificadas. En conjunto, estas pruebas indican que Stonehenge funcionó como centro ceremonial. Probablemente albergaba reuniones estacionales, marcaba los solsticios y servía de lugar para honrar a los antepasados dentro de un marco ritual compartido.
















